domingo, 2 de junio de 2013

Mi abuelo en línea


Era la mañana del 6 de enero, yo tenía nueve años y estaba muy ansiosa por descubrir junto con mis primos, que nos habían traídos los Reyes Magos. Nos dirigimos hacia el arbolito de navidad, a cada uno de nosotros nos habían dejado pelotas, juegos de mesa, muñecos y lo más importante para nosotros unos patines,  no hicimos caso de los demás juguetes, pues lo único que queríamos era destapar la caja de los patines que habíamos anhelado durante todo un año, el gran problema era que ninguno de nosotros sabíamos andar en ellos, pero eso no nos detendría para ponernos a practicar en ellos.

La primera en destapar sus patines fui yo, me dirigí al patio ahí estaban mis papás, mis tíos y mis abuelos. Tenía la esperanza de poder deslizarme sin caerme pues ya quería saber cómo se sentía andar en ellos. Lo malo de todo eso fue que me caí, recuerdo que mi abuelo corrió a levantarme y me dijo que no importaba, que no llorara más pues él me enseñaría a andar en patines yo le sonreí  me levante y le di un abrazo. Mi abuelo le pidió sus patines a mi tío, jamás imagine que él se pondría unos patines con tal de verme feliz.